¿Cómo evitar discutir delante de tus hijos?

discutir delante de tus hijos

Es una situación poco agradable que sucede en las familias. Las discusiones delante de los niños son un escenario en que nadie quiere participar, pero que lamentablemente termina sucediendo y lo peor es cuando los más pequeños son testigos de insultos y malas palabras.

De por sí hay mucha responsabilidad en la crianza de los hijos y la administración de un hogar, y eso está por encima de las cosas normales de pareja que pueden surgir entre dos personas en una relación.

En un hogar donde las parejas se dejan llevar por el estrés diario, las discusiones pueden salir a relucir a menudo. Lo lamentable aquí que en estos momentos de suma tensión, muchas veces son los niños los testigos en zona privilegiada de dicha situación.

Los niños interiorizan vuestras discusiones

Según la Dra. Anna Yam, psicóloga clínica y propietaria de Bloom Psychology, las discusiones pueden afectar el niño en su personalidad y correlación con las demás personas en su entorno.

“Cuando un niño observa a sus padres gritándose unos a otros, dependiendo de su edad, puede que no entiendan lo que se les dice, pero entienden y a menudo absorben o internalizan las emociones intensas subyacentes”.

Para. Yam, esto es importante debido a la dificultad que los niños pueden tener con el procesamiento emocional. La experiencia de presenciar peleas entre sus padres tiene el potencial de llevar a más problemas en el camino.

“Cuando asumen esta carga emocional adicional, se convierten en más alimento para las rabietas y los arrebatos de conducta o incluso para los problemas de conducta. La mayoría de las cosas que un niño nos ve hacer es que nosotros modelemos su comportamiento.

Si ven a los padres o cuidadores gritando, el niño absorbe la lección de que es apropiado gritarle a otra persona para expresar sus emociones”, aseveró la especialista.

A veces discutir frente a los niños puede terminar siendo útil

A veces las peleas son inevitables. Lo que las parejas, muchas veces, no saben es que pueden sacar provecho de dichas situaciones. Algunos expertos aseguran que las discusiones pueden ayudar a moldear el temperamento de los más pequeños de la casa.

Joe Martino, terapeuta de salud mental y autor del libro The Emotionally Secure Couple (La pareja emocionalmente segura) presenta una perspectiva diferente: tal vez deberías pelear frente a tus hijos.

Martino dice que puede ser útil que los niños sean testigos de las peleas de sus padres. “¿De qué otra manera aprenderán los niños a luchar de forma sana cuando sean adultos?, explica el especialista.

Martino expone que no pelear delante de los niños puede tener efectos negativos. Afirma que esto puede llevar a que “los niños nunca aprendan a desarrollar la capacidad de mantener una relación a través de la tensión de saber que alguien está enojado o enojado contigo”.

Esto puede tener el efecto más tarde en la vida de un niño que no haya adquirido la capacidad de tener una “discusión sana”.  Además, los expertos advierten que puede “dar a los niños una falsa impresión de que las emociones negativas son malas….”.

Sin embargo, los expertos reconocen que no todas las peleas pueden ser un ejemplo saludable.  “Los padres necesitan aprender a discutir de manera productiva y segura. Nada de insultos. No hace falta decir que la violencia nunca debe ser tolerada”.

Una pelea delante de los niños puede ser una buena lección

Aunque parezca que presenciar discusiones termine siendo perjudicial para los niños no termina siendo así del todo. Por el contrario si las discusiones se llevan de una forma correcta y no violenta al final terminan siendo positivas.

Esto lo reconoce el especialista Jan Harrell una psicóloga clínica y autora del libro Love Now ~Untangling Relationships, donde resalta que el verdadero objetivo debería ser proporcionar a los niños un ejemplo decente de resolución de conflictos que no necesita incluir la lucha en absoluto.

Para Harrel, la lucha termina siendo un signo de la incapacidad de “separarse” de la otra persona. Esto es por el simple hecho que resulta difícil aceptar de que, aunque estemos unidos el uno al otro, tenemos necesidades y perspectivas diferentes sobre la realidad.

Una cosa es segura. Los niños siempre están escuchando y aprendiendo, y tenemos que ser conscientes de ello cuando se trata de cuestiones de comunicación y resolución de conflictos. Los niños aprenden mucho sobre cómo interactuar con lo que ven de sus padres.

Es muy importante tratar de asegurarse de que el ejemplo que se les está dando sea más útil que dañino. Y esto podría significar aplazar esa gran pelea hasta más tarde.

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